Brifeando los NFT

Oye Chaparrón, ¿sabías que la gente sigue diciendo que el mundo está loco?
Figúrate, la gente está pagando USD 208,000 por un replay de un donqueo de Lebron, USD 2.9mm por un tuit, USD 590,000 por un gif, USD 688,888 por un dibujo digital de la robot Sofía (hecho por ella misma), USD 400 por una colección de un año de grabaciones de peos, USD 69 millones por una colección de imágenes.

Por cierto, ¿nos quieres comprar el primer Brifin?
También a la venta: nuestro primer tuit.

Ok, ¿qué es un NFT?

Non-Fungible Token, o Token No Fungible. Fungible significa que se gasta con el uso y que además puede cambiarse por otra cosa de igual calidad. Así que, como esta ficha digital es ‘no fungible’, no se puede intercambiar por otra igual, y sirve de prueba de que eres dueño de algo. Por ejemplo, el dinero es fungible, porque cien pesos son cien pesos, sin importar si son 5 de 20 o dos de 50 (obvio, de la misma moneda).

En fin, a través de sitios como OpenSea, Nifty Gateway, y Valuables (para tuits), puedes convertir cualquier archivo digital en un token, y como es único, entonces puedes vender ese token con un valor.

¿Cómo es que un ‘archivo’ puede valer tanto?

Imagínate una postalita que te dejó tu abuelo. Entonces dizque hay pocas de esas en todo el mundo, a eso hay personas que le dan valor y te pagarían por esa postalita. Le puedes tomar una foto y publicarla para que el mundo la vea, pero solo tú la tienes físicamente contigo, y solo esa tiene valor, y no la foto de la postalita que subiste a las redes.

Lo mismo pasa con los ejemplos del principio. La casa de subastas Christie’s fue quien vendió la colección de 5000 imágenes del artista Beeple en NFT. Todos las podemos ver, pero solo ese comprador puede decir que es el dueño de esa colección. Pero diferente a otras ventas, a los creadores les gusta este método porque el NFT se puede hacer de una forma que le genere al creador, por ej., 10% del total de cada venta, en caso de que se siga vendiendo más pa’lante (como que Kia se gane 10% de la venta de uno de sus carros cada vez que se venda de nuevo).

¿Para qué quiero un NFT?

Pues para lo mismo que quieres tener una pintura famosa que podrías dejar guardada (tal vez para venderla luego) o simplemente por cómo te hace sentir que tienes algo único. De hecho, miles de piezas de arte que valen millones, están guardadas en unos almacenes especiales en zonas francas, pues alguien las compró y mandó para allá para no pagar impuestos y ahí se quedan esperando que tal vez alguien más las compre luego.

Pero no solo es para arte digital, tuits, o replays de jugadas. La banda Kings of Leon fue de los primeros en vender un álbum en NFT (y hay otros). Duró dos semanas a la venta, pero ya cerró y no crearán más de ese álbum, entonces solo se puede comprar de alguien que lo revenda. Con ese NFT podrás adquirir el vinil y el mp3 una sola vez.

Por ejemplo, si nos compras el primer Brifin, serías el único con ese Brifin, pero en NFT. Otros todavía lo pueden leer, pero no son dueños de ese NFT.

¿Cómo sé si es original?

Porque los NFT usan el blockchain como método de autentificación. El blockchain es como un libro digital de transacciones, del que mucha gente en todo el mundo tiene una copia que se vive actualizando, entonces todo el mundo sabe lo que tiene cada quién, y por eso es imposible de engañar (en el brifeo del Bitcoin te damos más detalles). Es la misma tecnología usada por el Bitcoin, para saber quién tiene qué y evitar engañar el sistema o el doble gasto.

Burbuja o no burbuja, los creadores digitales tienen un mundo nuevo por explorar. Y los coleccionistas, pues, algo nuevo en qué gastar su dinero.