Junio 2, 2021


Siempre nos quejamos cuando sale algo nuevo o cuando nos cambian lo que ya conocemos. Decía el gran Leonardo Fabio en una canción que el mundo sigue girando, girando, y nadie lo puede parar. Y así como gira, cambian las cosas, entonces no queda de otra que buscarle la vuelta y adaptarse para no quedarse atrás.


Te haré una oferta

Que no podrás rechazar. Como los hospitales siguen reventados y todavía hay mucha gente que solo ha visto la tarjeta de vacunación en fotos, comenzaron a surgir todo tipo de ideas para incentivar –por ponerlo bonito– a la gente a vacunarse. Los senadores de la Fuerza del Pueblo, por ejemplo, presentaron una propuesta para prohibirle la entrada a todos lados (quizás con excepción del hospital y su casa) a todo el que no se quiera vacunar; eso acompañado de un cierre total del país por unos días.

Después vino el exministro de Salud peledeísta, Sánchez Cárdenas, con una sugerencia menos agresiva: hacer como los Testigos de Jehová y pasar casa por casa a vacunar gente, y de paso ponerse más ñoños con pedir pruebas en los aeropuertos y con la vigilancia en los lugares donde el virus está arreciando más. Y luego llegó la más comentada de todas: Abel Martínez dijo que en un mes piensa evaluar si dejan estar en un parque público de Santiago a los que no tienen tarjeta de vacunación.

¿Y esas cosas se pueden hacer?

Esa es La Gran Pregunta. Ya están encendidos los debates sobre si el Estado puede vestirse del Padrino para obligar a una persona a vacunarse: directamente, llevándola por un brazo si es necesario; o indirectamente, quitándole cosas para que se vea forzada a ponérsela (que es lo que está pasando). En este último caso entra en juego el eterno debate sobre los derechos individuales VS el bienestar colectivo, y obviamente andar con la tarjeta de vacunación como si fuera una cédula en la cartera. No nos toca a nosotros decirte quién está en lo correcto, pero sí invitarte a vacunarte.

Pa’ que falten, que sobren

Si ese es el objetivo, se está cumpliendo. Hasta ahora se han recibido casi 6 millones de vacunas, y se han puesto poco más de 4 millones de inyecciones. O sea, que hay un millón y pico esperando por ti, y a eso hay que sumarle otro millón de Sinovac que llega mañana (recién aprobada ayer por la OMS), más 208,000 dosis de Pfizer que dizque llegan el día 11, y para el 21 se espera el primer paquete de AstraZeneca.


¡Miér… coles!

Lo mismo decimos. Estas son las erredianas de ayer:

  • Varios senadores de la comisión de Medio Ambiente –liderados por el Torito– cogieron para Punta Catalina a preguntar si es verdad que las cenizas que desprende la planta son contaminantes, como lo han denunciado «varias veces». Pero dizque allá los recibieron con un cordón de militares y un hombre que los mareó por una hora y media sin dejarlos entrar, hasta que decidieron irse. El administrador de la planta dijo que nadie le avisó que iban, ni le dijeron cuando estaban allá, y los de afuera no dejan entrar a nadie por seguridad.
  • En la Cámara de Diputados se fueron de minivacaciones porque encontraron 100 casos de COVID, incluyendo 20 diputados. Volverán a la carga la semana que