Marzo 26, 2022

 


Cervixio público

Hoy no venimos en política, ni en tecnología, ni en historia, ni nada de lo que estás acostumbrado. Hoy vamos a enseñarte lo esencial sobre una enfermedad que mata a cientos de dominicanas cada año: el cáncer de cuello uterino, o cervicouterino, o de cérvix, que es lo mismo. No es que vayas a salir a medicar gente con esto, pero el plan es que entiendas todo lo que pasa, por qué pasa, y por qué es importante enseñar a una temprana edad sobre esto. 

Debería importarte más de lo que crees, porque es el tercer tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de Latinoamérica, solo después del de mama y el de pulmón. Encima de eso, República Dominicana está dentro del grupo de países con la mayor tasa de mortalidad por cáncer de toda América. Un estudio de la OMS dice que en el 2019, murieron 560 dominicanas por cáncer cervicouterino. 

Pero por lo menos se demostró que los números han ido bajando desde que se comenzó a aplicar la vacuna contra el VPH, y de eso te vamos a hablar más abajo. De esto esperamos que, aparte de aprender, tomes precauciones para disminuir las probabilidades de que tú o alguien que quieras tenga que verse las caras con esta desgracia.


Vamos con cucharita: ¿qué es el cáncer?

La palabra «cáncer» hace referencia a todas las enfermedades que se caracterizan por la aparición y desarrollo de células malignas, que se dividen sin control y pueden colarse en el tejido sano, o normal, y destruirlo.
Si se quedara en un solo sitio, no fuera nada: solo habría que sacar el tumor (así se llama la masa de tejido de células que solo crecen de manera anormal, y no hacen nada bueno). Pero el cáncer se puede extender a muchas partes del cuerpo, y lo hace de tres formas distintas: a través de la sangre, a través del sistema linfático y a través del tejido.

  1. Por medio de la sangre: primero el cáncer se extiende por el área donde comenzó, y por ahí mismo entra en la sangre. Una vez dentro de la sangre, esas células malignas revolteadas, viajan a través de los vasos sanguíneos hasta ir a molestar (y a destruir) otras partes del cuerpo.
  2. Por medio del sistema linfático: las células cancerígenas hacen de las suyas en el sitio donde comenzaron, hasta entrar en el sistema linfático. Cuando llegan al sistema linfático, comienzan a viajar a través de él y llevan su odio al resto del cuerpo. Por si no lo sabías, el sistema linfático es parecido al sistema circulatorio; lo único que, en vez de sangre, transporta linfa, que es un líquido que funciona como intermediario en los cambios nutritivos entre la sangre y los tejidos.
  3. Por medio del tejido: esas células dañadas arrancan a destruir el órgano o la parte del cuerpo donde comenzaron, y de ahí se van repartiendo hacia otras áreas del cuerpo.


A ese proceso de irse de donde comenzaron a otro pedazo del cuerpo se le conoce como metástasis. Aunque el cáncer empiece en el útero y se vaya al pulmón, sigue siendo cáncer de cuello uterino, pero ahora metastásico. Las células cancerígenas que estarían en el pulmón en realidad salieron del cuello del útero.


¿Y el cáncer de cuello uterino?

El cuello uterino es el extremo de la parte de abajo del útero, y que comunica al útero con la vagina.

el cáncer de cuello uterino es el que se produce ahí, en las células del cuello del útero. Las células sanas del cuello uterino (que pueden ser de dos tipos: escamosas o columnares) se alocan y desarrollan mutaciones en su ADN (el ADN es el que le dice a la célula qué hacer) que las vuelven malignas, destruyendo a su paso todas las células buenas del cuello uterino. 

Este tipo de cáncer, por lo general, avanza de una forma muy lenta, y por eso la insistencia de los médicos con lo del Papanicolaou. Todo comienza con una afección llamada «displasia», que es cuando células anormales hacen acto de presencia en cualquier tejido u órgano, y que son muy propensas a convertirse en células cancerígenas.

La displasia se puede determinar a través de una citología —el famoso Papanicolaou, en honor a Georgios Papanicolaou, el médico griego que desarrolló el método a principios del siglo XX — y es muy probable que si se detecta a tiempo, se pueda tratar sin preocupación de que pase de ahí y se convierta en cáncer.

¿Y por qué da eso?

El cáncer tiene muchas causas. Desde factores externos, como químicos o radiación; el estilo de vida, por cosas como fumar, beber o no hacer ejercicios; agentes externos, como bacterias o virus; y hasta cosas que no se pueden evitar, como los genes que heredas de tus padres. 

En el caso del cáncer de cuello uterino, las causas todavía no están dizque 100% claras, pero los expertos aseguran que el virus del papiloma humano (VPH) influye de manera casi directa en el desarrollo de cáncer de cérvix.

¿El papiloma «anda»?

Solo si estás activo sexualmente. El VPH es un virus que se propaga por transmisión sexual y, de hecho, es la infección de transmisión sexual (ITS) más común. Este virus, en la mayoría de los casos, desaparece por sí solo; pero cuando no desaparece, puede crear verrugas genitales o, peor aún, servir como booster para el desarrollo de cáncer.

Aunque es cierto que el VPH pareciera ser la principal causa del cáncer de cuello uterino, muchas personas que tienen o tuvieron el virus, no desarrollan ese tipo de cáncer, por lo que también se cree que los otros factores que producen cáncer –en general– influyen.

¿Cómo se evita?

Como el papiloma es una enfermedad de transmisión sexual, la única vía 100% segura de no contraerlo nunca, es la abstinencia o la monogamia de ambas partes. Pero como la realidad es muy distinta, entran en juego las otras medidas preventivas, como los preservativos (que tampoco protegen 100%). 

Jugar con candela con el papiloma es tener más de una pareja sexual, contraer otras ITS o participar en actividades sexuales riesgosas. Además, las mujeres que toman anticonceptivos orales durante mucho tiempo también parecen tener más riesgo de desarrollar cáncer de cérvix, según estudios.
 

Dejando lo mejor para último…

No existe vacuna para el cáncer de cérvix –ni para ningún otro cáncer– pero lo bueno es que sí existe una vacuna para el papiloma. La vacuna se la pueden poner tanto hombres como mujeres. Está ampliamente disponible y es solo un pinchazo, pero la mala noticia es que a partir de cierta edad (alrededor de los 24-26 años de edad) comienza a dejar de ser efectiva.

 


Tengo papiloma, ¿cómo sé si me agarró el cáncer?

Solo un estudio médico puede darte ese diagnóstico. Pero hay cosas que tienes que tener en cuenta para saber si necesitas salir corriendo:

  • Sangrado vaginal
  • Dolor pélvico
  • Sangrado menstrual prolongado, y más abundante de lo habitual
  • Dolor de espalda persistente
  • Secreción vaginal fuera de lo común
  • Dolor durante las relaciones sexuales

¿Y cuáles son esos estudios médicos?

Existen diferentes maneras para identificar el cáncer de cérvix. Fuimos a Oncoserv, que es un centro especializado en tratamientos contra el cáncer, y nos explicaron las formas en las que se puede diagnosticar cáncer de cuello uterino.

  • A través de imágenes: sonografías, tomografías, radiología convencional, o resonancias magnéticas, son formas de diagnosticar o lograr ver una anomalía en el área cervical y poder identificar un cáncer.
  • Colposcopia: usando un colposcopio (un instrumento que físicamente parece un mix entre un microscopio y unos binoculares, pero que realmente es como una lupa extremadamente aumentada y con una luz que pareciera que se usa para iluminar un estadio) se observa el interior de la vagina y el cuello uterino para detectar áreas anormales. Muchas veces se hace junto con el legrado cervical.
  • Prueba del virus del papiloma humano: es el test que identifica el ARN o ADN de algunos tipos de infección por VPH.
    • El procedimiento es: sacar las células del cuello uterino a través de una citología (se usa un cepillo y una espátula para «raspar» levemente el cérvix), para analizar su ADN o ARN para ver si hay virus, y confirmar si existe alguna infección relacionada con el cáncer de cuello uterino. Recuerda que tener papiloma no quiere decir que tengas –o vayas a tener– cáncer de cérvix, pero es el principal factor de riesgo.
  • Prueba de Pap o Papanicolau: es lo mismo que la citología, pero buscando cáncer en vez de papiloma. Con un cepillo pequeño, se raspa la superficie del cuello uterino para extraer células que después van a ser analizadas en el microscopio y determinar si son cancerígenas o no.
  • Legrado endocervical: este es un procedimiento más complicado. Se saca tejido o células desde el canal del cuello uterino, utilizando una cureta (un instrumento puntiagudo parecido al que usan los dentistas para sacar sarro y caries), y luego se observan en el microscopio para determinar si hay cáncer o no.
  • Biopsia: cuando en un papanicolaou aparecen células anormales, se saca una muestra de tejido de la cérvix, para que un patólogo las mire en busca de cáncer.


Ninguna de esas pruebas van solas, pues son acompañadas de los dos exámenes de siempre: el examen físico y de antecedentes de salud, y el examen pélvico.

  • Examen físico y antecedentes de salud: se revisa el estado general de salud para identificar si existe algún signo de enfermedad (masas o anormalidades) y se toman datos sobre los antecedentes de enfermedades, tratamientos anteriores y hábitos de salud.
  • Examen pélvico: usando un espéculo (un aparatico que se usa para abrir y mantener abiertos los orificios del cuerpo), el médico examina la vagina, el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio, los ovarios y el recto. El médico también mete dos dedos –cubiertos con guantes y lubricados, por suerte– en la vagina, y con la otra mano sobre la parte baja del abdomen, realiza una palpación de la posición del útero y los ovarios en busca de masas o áreas anormales.

 


¿Qué tan común es ese cáncer?

Bueno, En el mismo 2019, la Liga Dominicana contra el Cáncer y el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter registraron 210 casos nuevos de cáncer cervicouterino, y al año siguiente (2020) se registraron 170 casos más.

Y si lo tengo, ¿qué hago?

El cáncer de cuello uterino puede tratarse de diversas formas, dependiendo del tipo de cáncer, del estado de avance del cáncer y de la paciente. Es frecuente que las mujeres con cáncer cervicouterino necesiten más de un tratamiento para echar el pleito con la enfermedad. En Oncoserv nos facilitaron la información sobre todos los tipos de tratamientos que pueden combatir el cáncer de cuello uterino.

Por lo general, los tratamientos que pueden recibir, son: cirugía, quimioterapia, radiación, o una combinación de las 3 anteriores.

  • Quimioterapia: se trata de un tratamiento con sustancias químicas, administradas por vía intravenosa o en pastillas, que destruyen las células cancerígenas, impidiendo que crezcan y por ende, que se dividan en más células.
    • El detallito con la quimioterapia es que los fármacos de la quimioterapia son muy fuertes, y aunque son efectivos para destruir las células cancerosas, no filtran a cuáles células atacan y cuáles no, por lo que también pueden dañar las células sanas.
  • Radioterapia: se trata de energía a alta potencia (como rayos X o protones) que se utiliza para destruir las células cancerosas, poniendo un dispositivo con el material radiactivo ya sea de forma externa o interna.
    • Radioterapia externa: se pone un dispositivo desde fuera del cuerpo a dirigir un haz de radiación al útero para destruir las células cancerosas.
    • Braquiterapia (radioterapia interna): se coloca un dispositivo con material radiactivo dentro de la vagina por algunos minutos para que impacte en la zona cancerosa.
    • Cuando el cáncer está avanzado en el útero, por lo general, se combina la radioterapia con dosis bajas de quimioterapia para intentar aumentar los efectos de la radiación.
  • Cirugía: por lo general, se opera cuando el cáncer está en etapa inicial y depende del tamaño del cáncer, la etapa de desarrollo en la que se encuentra y si a la paciente le gustaría quedar embarazada en el futuro. Dependiendo de estos factores, las cirugías se pueden dividir en:
    • Cirugía para extirpar el cáncer: si el cáncer es muy pequeño, puede extirparse a través de una biopsia de cono, cortando un trozo de tejido cervical y dejando intacto el resto del cuello uterino. Esta cirugía permite que las mujeres puedan quedar embarazadas en el futuro.
    • Traquelectomía (cirugía para extirpar el cuello uterino): esta cirugía, si el cáncer está en etapa inicial, permite que solo se extirpe el cuello uterino y parte del tejido de sus alrededores, dejando el útero completo, permitiendo así que la paciente pueda quedar embarazada en el futuro.
    • Histerectomía (cirugía para extirpar cuello uterino y útero): si el cáncer está avanzado, se hace una histerectomía para extirpar el cuello uterino, el útero, parte de la vagina y los ganglios linfáticos cercanos, para intentar desaparecer el cáncer. Esta extirpación no permite que las mujeres puedan quedar embarazadas en el futuro.
  •  Radioterapia: se trata de energía a alta potencia (como rayos X o protones) que se utiliza para destruir las células cancerosas, poniendo un dispositivo con el material radiactivo ya sea de forma externa o interna.
    • Radioterapia externa: se pone un dispositivo desde fuera del cuerpo a dirigir un haz de radiación al útero para destruir las células cancerosas.
    • Braquiterapia (radioterapia interna): se coloca un dispositivo con material radiactivo dentro de la vagina por algunos minutos para que impacte en la zona cancerosa.
    • Cuando el cáncer está avanzado en el útero, por lo general, se combina la radioterapia con dosis bajas de quimioterapia para intentar aumentar los efectos de la radiación.
  • Otros tratamientos: Existen otras formas no tan convencionales de combatir el cáncer como la inmunoterapia que a través de fármacos ayuda a que el sistema inmunitario del paciente combata el cáncer; y también los cuidados paliativos que se centran en aliviar el dolor y aligerar los malestares del cáncer cuando está en un estado avanzado.

 


Prevención

Para intentar poner fin al cáncer de cuello uterino en el país, las autoridades de salud, han puesto en marcha un plan nacional de eliminación del VPH. La meta es alcanzar que el 90% de las niñas dominicanas estén vacunadas contra el VPH antes de cumplir los 15 años; que el 70% de las mujeres sean examinadas como suma precisión antes de los 35 años; y que el 90% de mujeres con cáncer de cuello uterino puedan recibir el tratamiento adecuado.

De forma individual, para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino, existen múltiples medidas:

  • Ponerte la vacuna contra el virus del papiloma humano. Es importante que antes de aplicarte la vacuna, consultes con tu médico si es apropiada para ti.
  • Realízate pruebas de Papanicolaou rutinarias. Estas pruebas son recomendadas por la mayoría  de las organizaciones médicas a partir de los 21 años y recomiendan que se repitan cada pocos años.
  • Manten relaciones sexuales seguras. Tomar medidas para prevenir el riesgo de ITS, utilizar preservativos, limitar el número de parejas sexuales o tener una pareja estable puede ayudar a prevenir el VPH y por ende, el cáncer de cérvix.
  • No fumes. El tabaquismo ha sido relacionado con el cáncer de cuello uterino y otros tipos de cáncer, por lo que, si no eres una persona que fuma, no empieces a hacerlo ahora, y si fumas, consulta con tu médico la mejor estrategia para dejar de fumar.
  • Lleva una dieta sana y equilibrada. La alimentación ha sido siempre un factor de riesgo y también se conoce como una de las mejores medidas para prevenir enfermedades.

 


Síguenos por Instagram y Twitter.

Para anuncios: ventas@elbrifin.com
Para todo lo otro: elbrifin@elbrifin.com

Todos los derechos reservados. 2021 El Brifin.