Agosto 20, 2022

 


Hoy queremos dar un recorrido por los problemas de nuestras mujeres durante el proceso de embarazo-parto y abordar los dos problemas principales en el país: el embarazo adolescente y las cesáreas. 

Los datos arrojan cifras alarmantes que necesitan atención inmediata y continua. ¿Cuáles son los riesgos de la mujer embarazada? ¿Por qué tenemos indicadores tan altos? ¿Qué se ha estado haciendo para mejorar los números? Arrancamos.



Comenzando por donde se comienza

Uno de los principales problemas es el embarazo en adolescentes. Según la OMS un estimado de 21 millones de jóvenes entre los 15 y 19 años termina embarazada en los países en desarrollo —esos donde el nivel de vida, ingresos y desarrollo económico está más o menos por debajo de la media—, y de ese total, un aproximado de 12 millones da a luz. Y aunque explican que los embarazos adolescentes ocurren en cualquier país del mundo, ponen negritas en que suceden con más frecuencia en las comunidades más pobres y marginadas.

En países como el nuestro, el cuento es de terror

Según el Anuario de Estadísticas Vitales 2021 que publicó la ONE, el año pasado se registraron 20,509 embarazos adolescentes entre jóvenes de 11 y 19 años. Y aunque la cifra todavía es muy alta, la cantidad de estos embarazos ha ido bajando desde el 2010 cuando se registraron 37,736 embarazos de menores de 20 años.

Pero eso sí, de Latinoamérica y el Caribe, tenemos la posición número 1 de embarazos entre 15 y 19 años, y en comparación con el resto del mundo, somos el país número 26 (sólo nos superan por mucho varios países africanos y asiáticos).

¿Cuál es el mayor problema en estos casos?

Que estos embarazos tienen consecuencias serias para las adolescentes y para los bebés. Tanto así que, según la OMS, la mayor causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 19 años es la que viene de complicaciones en el embarazo y el parto. Y es que comparado con los embarazos de mujeres entre 20 y 24 años, las adolescentes tienen más riesgos de que les dé una eclampsia —convulsiones que se dan en el embarazo—, endometritis puerperal —una infección en el útero que normalmente aparece por bacterias en el aparato genital— o cualquier otra infección sistémica. 

La cosa va más allá

Porque además de que cada embarazo adolescente cambia vidas de personas y de familias para siempre, también hay un impacto económico fuerte. Según explica el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el costo de que esas adolescentes no entren al mercado laboral o se mantengan en el desempleo, suma unos 3,652 millones de pesos (0.09% del PIB) en pérdidas para las mujeres cabeza de una casa que fueron madres adolescentes.

 


Pero ese no es el único de los males

Porque fuera de los embarazos adolescentes hay más problemas. La UNFPA explicó que a nivel mundial por lo menos 121 millones de embarazos no son intencionales, y en el país, entre 2015 y 2019, el 84% de los embarazos de mujeres entre los 15 y 49 años se dieron sin querer o sin planificarlo. 

El tema con esto es que en la mayoría de estos casos (más del 60%) la conclusión es el aborto, y por lo menos el 45% de ellos no se hacen de manera segura y son la causa de por lo menos el 13% de las muertes maternas en el país. 

 

Pasando la página

En el mundo general del parto nos encontramos con un viejo amigo: el covid. Gracias a él, en el país, la mortalidad materna aumentó a 127 muertes de madres por cada 100,000 bebés nacidos vivos, y fue una cifra muy alta comparada con el promedio de América Latina de 67 muertes por cada 100,000 bebés. 

Y es que la cosa se complicó en RD porque el viro llegó para juntarse con los problemas de hipertensión inducida por el embarazo, hemorragias, sepsis —una respuesta del cuerpo a las infecciones que podría ser mortal—; en general, malas condiciones de salud de la embarazada y además los casos de aborto.

Pero todos estos males se pudieron haber evitado si se siguieran correctamente los protocolos establecidos de consulta prenatal, preparto y parto, según explicó la doctora Rosa Elcarte de UNICEF.

 


Ya no hablemos de muerte :(

Hablemos de la cantidad de mujeres que dan a luz por cesárea en el país, que es otro problema. El parto por cesárea muchas veces es necesario porque podría salvar la vida del bebé o incluso de la madre, pero en el país se hacen cesáreas por cualquier quítame esa paja o hasta por «lujo». 

Según la ONE, hasta septiembre del año pasado en los hospitales públicos hubo 70,279 partos, y de esos 33,292 fueron por cesárea. Para sumarle, los registros de Salud Pública y de clínicas privadas indicaron que por lo menos el 55% del total de embarazos en el sector público fueron por cesárea y en el sector privado llegaron al 90%.

¿Viste esas cifras? Pues según la OMS la tasa ideal de cesáreas debería estar entre el 10% y el 15% del total de partos.

Pero ¿y si yo quiero mi cesárea?

Te la puedes hacer, pero muchos médicos han advertido que eso de que una cesárea es más fácil que el parto natural es relativo y trae sus propios riesgos. La OMS explicó que un parto por cesárea incluye riesgos de sangrado abundante o alguna infección, tiempos de recuperación mucho más lentos después del parto, complicaciones con la lactancia materna y mayor probabilidad de tener complicaciones en futuros embarazos. 

Aparte de todo eso, en el país las cesáreas son un negocio que dejan un buen dinero. El procedimiento para una cesárea lleva mayores cuidados que el parto natural —porque es una operación—, se hace mucho más rápido —1 o 2 horas a diferencia del parto natural, que puede tardar hasta 16 horas— y al final se cobra por el parto y los honorarios un monto que puede ir entre 25,000 y 100,000 pesos, asumiendo que no haya ninguna complicación en el proceso. 

Ya se están poniendo las pilas km

Porque aunque arriba hablamos de asuntos que todavía tenemos que mejorar, este año se han tomado medidas para ir disminuyendo los casos de uniones tempranas, embarazos adolescentes, y de mortalidad materna y neonatal. 

Por ejemplo, en febrero el Servicio Nacional de Salud lanzó el Plan Tolerancia Cero a la Mortalidad Materna y Neonatal, con el que comenzaron a darle seguimiento a los factores de riesgo y empezaron a vigilar las consultas prenatales y el puerperio —el período de aproximadamente 40 días donde el cuerpo de la madre vuelve a las características que tenía antes del embarazo—, chequeo de los protocolos para el parto, vigilar las cesáreas innecesarias y garantizar a los hospitales los materiales necesarios para poder trabajar como e’. 

También comenzó un proyecto en julio de este año entre la Agencia Coreana de Cooperación Internacional (KOICA) y UNICEF en colaboración con el Ministerio de Economía, CONANI y Supérate, para prevenir la violencia y las uniones tempranas. El proyecto no sale nada barato porque se le ha dedicado un monto total de 4.6 millones de dólares, de los que la KOICA financiará 3.8.

¿El camino correcto?

En el discurso del lunes, el presidente Abinader dijo que en comparación con junio del año pasado, la mortalidad materna se ha reducido un 41.9% en los hospitales. Si seguimos a ese ritmo, cuando finalicemos este año seguro tendremos estadísticas mucho más bajitas que las del año pasado.

Y como no todo en la vida es triste, también hay partos bonitos, madres e hijos felices y tapones en la calle cuando crecen y hay que llevarlos al colegio. 

 


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