lunes, junio 24, 2024

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Corrupción en la frontera dominicana

Aquí siempre se ha sabido que en la frontera hay una mafia estructurada y organizada, que es en gran parte responsable del cruce de inmigrantes indocumentados hacia este lado. El que no sabe cómo funciona el sistema, por lo menos se lo imagina. Sinceramente, tampoco hay que ser tan brillante. Sería algo así: haitiano que quiere cruzar, haitiano que paga a un guardia equis para que lo deje cruzar. Ese guardia a su vez reparte más para arriba, y todo el mundo conforme. La mejor parte de ese negocio es que los clientes repiten, porque los deportan y les vuelven a cobrar si quieren entrar de nuevo, y así sucesivamente.

Pero realmente eso es lo que uno escucha y lee por ahí, sumado con lo que se imagina. No es que vayan a escribir un manual de acceso ilegal tampoco, pero es difícil encontrar detalles sobre cómo es que funciona el negocio, ¿o sí? Pues fíjate que parece que todos esos detalles están en un documento —el cual no hemos visto ni sabemos quién lo tiene— pero al que la periodista Julissa Céspedes tuvo acceso, e incluso hizo su último reportaje en base a él.

¿Qué encontró?

Lo mismo que sabemos: que hay policías, militares, agentes de aduanas y oficiales de migración en esa mafia. Aunque no identificó a ninguno, citó las tarifas que menciona el documento: 20 mil pesos para dejar entrar un haitiano. Pero eso se extiende más allá de la frontera, porque dizque en el Centro de Acogida de Haina, que es donde agrupan a los indocumentados recogidos en todo el país para de ahí deportarlos, cobran entre 15 y 30 mil pesos para dejarlos salir de madrugada, cuando todo el mundo está en el quinto sueño y la oscuridad favorece la huida.

Pero va más allá todavía, porque aunque los haitianos son la gran mayoría de la inmigración indocumentada que tenemos aquí, también hay combos para otros extranjeros, pero mucho más caros, claro, porque esos no cruzan por tierra. Dizque los chinos, por ejemplo, tienen que pagar 25 mil dólares. A los peloteros cubanos les cuesta 20 mil dólares (aunque no decía cuánto le cuesta a un cubano que no juegue pelota).

Pero también los dominicanos se pueden beneficiar de estos servicios ilegales. Dice Julissa  que quienes tienen impedimento de salida tienen a un agente a su servicio, que por una módica suma que puede ir desde 100 mil pesos hasta 10 mil dólares, pueden conseguir que les quiten ese impedimento para salir por uno de nuestros aeropuertos. Un saludo a Quirinito donde sea que se encuentre.

¿Qué se está haciendo?

En un par de operaciones ahí medio tímidas (a una le pusieron «La Frontera» y a otra «La Ruta»), ambas a principios del año pasado, agarraron a unos cuantos supuestos negociantes de cruces fronterizos. Pero no eran tantos y después no se ha vuelto a saber de otra operación. Al presidente Abinader le preguntaron por eso el lunes, y dijo que «todas las semanas se someten (militares o agentes de migración)», pero sin publicarlo ni hacer mucha bulla.

Pobre Duarte

Si el Padre de la Patria hubiera sabido que, más de un siglo después de su muerte, unos compatriotas tomarían el nombre de la sociedad secreta La Trinitaria para el crimen organizado, mejor no crea nada y deja que sigamos siendo dependientes de cualquier potencia extranjera. Lo grande es que estos trinitarios se han «destacado» en aguas extranjeras, y por razones que nada tienen que ver con los ideales de la original.

Los Trinitarios

Seguro has escuchado hablar de esta banda, que fue creada entre 1989 y 1992 por presos de origen dominicano en la cárcel de Rikers Island, en Nueva York. En sus inicios fue para protegerse de los otros presos, pero la banda sobrepasó los muros de la cárcel y creció para convertirse en una organización criminal polifacética: robos, homicidios, secuestros, tráfico de armas y narcotráfico.

Tampoco Nueva York fue suficiente, pues de ahí fueron expandiendo sus operaciones a diversos países de América y Europa, como España, Reino Unido y Chile. Justamente en Santiago de Chile acaban de detener al menos 53 miembros de la banda, que suponemos en su mayoría son dominicanos o de origen dominicano. A uno de los jefecitos lo agarraron en el mismo aeropuerto de Santiago de Chile al llegar desde aquí.

¿Y aquí?

Sí, también están aquí, desde hace tiempo. Pero dice la Policía que esas ramificaciones que hay no son brisas que tumban cocos, y que no tienen la misma operación de crimen organizado como en los otros países. O sea, que sí son bellacos, pero desorganizados. Dizque aquí se han metido a chiperos y le han metido al tarjeteo, aunque parece finalmente que nadie es profeta en su tierra.

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