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Los países del Golfo quieren negociar con Irán, el mismo país que los está atacando

Cuando se habla de los países del Golfo se habla de un grupo de naciones árabes ricas en petróleo que quedan alrededor del golfo Pérsico, en el Medio Oriente. Entre ellas están Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin. Todos estos países tienen bases militares de Estados Unidos dentro de su territorio. Durante muchos años, eso funcionó como una especie de seguro, porque se daba por hecho que nadie se atrevería a atacarlos teniendo al ejército estadounidense ahí mismo.

Ese seguro no funcionó como esperaban. Irán lleva seis meses lanzándoles misiles y drones, y según un reportaje del New York Times publicado este miércoles, la presencia de Estados Unidos no ha logrado detener esos ataques. Por eso, los gobiernos del Golfo están pensando en hacer algo que hasta hace poco parecía impensable, que es reunirse y negociar directamente con Irán para ver si así los ataques paran.

Cómo empezó todo
A finales de febrero de este año, Estados Unidos e Israel bombardearon a Irán. Irán decidió devolver el golpe, pero en vez de limitarse a atacar a Israel, también atacó las bases militares estadounidenses que están en Arabia Saudita, Catar, Baréin, Jordania, Irak y Emiratos. Así que estos países, que no habían empezado la guerra, terminaron recibiendo ataques precisamente porque tenían soldados estadounidenses en su suelo.

Irán tampoco se limitó a las bases militares. En marzo lanzó misiles contra Ras Laffan, la planta de gas más importante de Catar. Catar reaccionó expulsando del país a los militares que trabajaban en la embajada iraní, pero dejó que el embajador de Irán se quedara, porque no quería romper del todo la relación. Irán también atacó varias refinerías y campos de petróleo de Arabia Saudita. Aun así, Arabia Saudita no bombardeó a Irán de vuelta. Recibió los golpes y no contraatacó, para no meterse de lleno en la guerra.

Una tregua que duró poco
En abril, Estados Unidos e Irán acordaron dejar de atacarse por dos semanas mientras intentaban negociar. Pero durante esa pausa, Kuwait denunció que Irán y grupos aliados a Irán lo habían atacado con drones, que son aviones pequeños sin piloto que se usan para lanzar explosivos.

Para ese momento, los ataques contra las instalaciones petroleras de Arabia Saudita ya habían hecho mucho daño. El país había perdido la capacidad de producir unos 600,000 barriles de petróleo al día.

De no querer a estar en el medio
Arabia Saudita quería quedarse al margen, pero no pudo. Al sur del país está Yemen, donde opera un grupo armado llamado los hutíes, que recibe armas y apoyo de Irán. Los hutíes siguieron atacando a Arabia Saudita, y eso terminó arrastrando a los sauditas al conflicto. En julio, Arabia Saudita y Estados Unidos bombardearon juntos a varios grupos armados en Irak que también trabajan para los intereses de Irán.

En agosto, Irán lanzó una amenaza muy directa a sus vecinos. Dijo que si Estados Unidos seguía bombardeándolo, atacaría las instalaciones de petróleo, las plantas eléctricas y las plantas de agua de los países del Golfo. Es decir, amenazó con dejar a esos países sin luz y sin agua.

El tubo por donde Arabia Saudita sacaba su petróleo
Para entender lo que pasó en septiembre hay recordar que el estrecho de Ormuz es la salida natural de los barcos que cargan petróleo desde el Golfo hacia el resto del mundo. Irán controla una de las orillas y desde que empezó la guerra ha hecho que casi ningún barco pueda pasar.

Arabia Saudita tenía un plan para eso. Tiene un oleoducto, que es un tubo gigante que transporta petróleo, de 1,200 kilómetros de largo. Ese tubo atraviesa todo el país, desde el Golfo hasta el Mar Rojo, que está del otro lado. Así, en vez de sacar el petróleo por Ormuz, lo mandaba por el tubo y lo subía a los barcos en el Mar Rojo. Por ahí estaba moviendo hasta 5 millones de barriles al día. De hecho, ese tubo se construyó en los años 80 pensando justamente en que algún día Irán podía cerrar Ormuz.

El 10 y el 11 de septiembre, varios drones que salieron desde Irak atacaron ese tubo y provocaron incendios. Arabia Saudita lo cerró por seguridad. Ningún grupo ha dicho que fue el responsable, pero el Gobierno saudita culpa a grupos armados de Irak que reciben apoyo de Irán. Según funcionarios de la región, repararlo tomará entre tres y cinco semanas, y durante ese tiempo Arabia Saudita pierde su principal vía para vender petróleo.

La otra salida también está bloqueada
El problema no termina ahí. Muchos de los barcos que salen del Mar Rojo tienen que pasar por otro pasillo de mar llamado Bab el-Mandeb, que queda al lado de Yemen. Los hutíes se han apoderado de varias islas en esa zona y atacan a los barcos. Unos analistas calcularon que a principios de septiembre pasaban por ahí unos 3 millones de barriles al día, y que ahora probablemente no está pasando nada.

Cuando sale menos petróleo al mercado, el petróleo se encarece. El barril de Brent, que es el precio que se usa como referencia en casi todo el mundo, llegó el lunes a unos 108 dólares. Hace un mes costaba más de 20% menos.

Irak dice que no autorizó el ataque
El Gobierno de Irak reconoció que los drones salieron de su territorio, pero dejó claro que no fue una decisión suya. Abrió una investigación y cerró la frontera con Arabia Saudita. El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, destituyó al jefe militar de la provincia de Maysan, que queda en la frontera con Irán. También les dio a los grupos armados de su país hasta el 30 de septiembre para entregar sus armas. Al menos cuatro de esos grupos se han negado o han puesto condiciones que el Gobierno no puede cumplir.

Lo que sí logró Estados Unidos
Esto no quiere decir que la ayuda estadounidense no haya servido. Según el reportaje del Times, las defensas antiaéreas de Estados Unidos, que son sistemas que derriban misiles y drones en el aire antes de que caigan, evitaron una tragedia mayor. Por los ataques iraníes han muerto decenas de personas en el Golfo, y sin esas defensas los muertos se habrían contado por cientos o por miles.

Pero tampoco pudieron frenarlo todo. Irán y sus aliados casi destruyeron algunas bases estadounidenses, incendiaron hoteles de lujo y dejaron fuera de servicio el tubo de petróleo más importante de Arabia Saudita.

Arabia Saudita busca otros aliados
Como Estados Unidos no bastó, Arabia Saudita salió a buscar más apoyo. El 7 de agosto firmó un acuerdo de defensa con Pakistán y Turquía en la ciudad de La Meca. El acuerdo dice que si alguien ataca a uno de los tres países, se considera un ataque contra los tres, y que los otros dos deberían salir a defenderlo. Pakistán es el único país musulmán con armas nucleares y Turquía tiene uno de los ejércitos más grandes de la OTAN. Arabia Saudita, por su parte, pone el dinero para que ellos compren armas y a cambio recibe su tecnología militar para fabricar las suyas.

Hasta ahora ese acuerdo no ha servido para mucho. Irán ha seguido atacando a Arabia Saudita y Pakistán no ha mandado a su ejército a defenderla. En Irán incluso se burlaron del pacto. Un político iraní, Ebrahim Rezaei, escribió en redes que un acuerdo firmado en un papel no les iba a dar seguridad a los sauditas, igual que tampoco se la dieron tantos años pagándole a Estados Unidos.

Qué viene ahora
Yasmine Farouk, experta en la región del International Crisis Group, una organización que estudia conflictos, cree que lo más sensato para estos países es buscar nuevos aliados sin romper con Estados Unidos, porque ningún otro país puede reemplazarlo.

Por ahora, los países del Golfo están intentando todo al mismo tiempo. Siguen contando con Estados Unidos, apuestan al nuevo pacto con Pakistán y Turquía, y exploran la posibilidad de negociar con Irán. Pasaron décadas pagando para que otros los protegieran, y ahora les toca sentarse a conversar con el mismo país que los está atacando.

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