Trump está "analizando con mucha seriedad" prohibir las exportaciones de diésel.
Todavía no ha firmado nada, pero solamente la posibilidad ya tiene nerviosos a varios países. República Dominicana sería uno de los más afectados porque le compra la mayoría de su gasoil a Estados Unidos, así que cualquier alza en ese mercado internacional significaría un aumento del galón en el país.
Lo que han dicho Trump y su gobierno
El 22 de septiembre, Trump lo planteó por primera vez de forma directa. Dijo que le había pedido a su equipo que no dejara salir el diésel del país, porque Estados Unidos produce mucho. Ese mismo día, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que el gobierno estudiaba si una prohibición total o parcial sería viable.
Un día después, el medio digital estadounidense Politico reportó, citando a cinco personas con conocimiento de las discusiones, que la Casa Blanca preparaba una prohibición de 90 días. Horas después, un funcionario de la Casa Blanca lo negó y dijo que el reporte era una fake news.
La resistencia dentro del gobierno
Dentro del gobierno hay dudas serias. El secretario de Energía, Chris Wright, y el del Interior, Doug Burgum, se han opuesto abiertamente a una prohibición total. Burgum dijo que su departamento la consideraría "si pensáramos que en verdad podría bajar los precios, pero no es el caso." Wright dijo que sería una medida torpe que sencillamente no funciona, y en cambio sondeó a las refinerías para ver si aceptarían limitar sus exportaciones por cuenta propia, sin que el gobierno se los ordene.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo que todavía no se ha tomado ninguna decisión y que el presidente está evaluando todas las opciones sobre la mesa. Entre ellas hay un límite voluntario de exportaciones y hasta una posible suspensión del impuesto federal al diésel.
Los proyectos de ley en el Congreso
El representante republicano Tim Burchett sometió dos proyectos de ley el 17 de septiembre. El primero prohíbe exportar diésel hasta enero de 2027. El segundo solo se activaría si el promedio nacional del combustible llega a 5 dólares por galón, algo que ya pasó, y se quitaría cuando el precio baje a 4.50 dólares o menos durante 30 días seguidos.
Por qué el diésel se disparó de precio
Por lo mismo que todos los combustibles: las guerras. Al cierre del Estrecho de Ormuz hay que sumarle los ataques con drones ucranianos contra refinerías rusas, que dañaron plantas que también le vendían combustible al resto del mundo.
El diésel llegó a un récord de 5.85 dólares por galón el 4 de septiembre, según datos de la asociación automovilística AAA. Antes de que Estados Unidos e Israel entraran en guerra con Irán, a finales de febrero, el galón costaba unos 3.76 dólares. La subida es de más de un 55%.
La lógica detrás de la posible prohibición
El diésel no es cualquier combustible. Mueve camiones de carga, trenes, tractores y toda la maquinaria agrícola, así que cuando sube de precio empuja al alza el costo de casi todo lo demás. Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre encima, los candidatos republicanos están presionando para que los precios bajen antes de que la gente vote.
La idea es sencilla. Si Estados Unidos deja de vender su diésel afuera, los barcos que iban para Europa o Asia se quedarían con el combustible adentro del país, habría más oferta local y el precio bajaría. Estados Unidos es el mayor exportador de diésel del mundo, y en agosto rompió su propio récord de exportaciones, con semanas seguidas por encima de 1.5 millones de barriles diarios. El volumen que está en juego es muy grande.
El efecto colateral
Ni los analistas de energía ni una parte del gobierno de Trump están convencidos de que la medida vaya a funcionar, y el primer problema es técnico. Cada barril de petróleo que se procesa en una refinería da gasolina, diésel y combustible de aviones, al mismo tiempo. Si el diésel se queda sin dónde venderse, las refinerías tienen que procesar menos petróleo crudo, y eso hace subir el precio de la gasolina.
El propio Trump lo reconoció. Dijo que la medida podría causar un ligero aumento en el precio de la gasolina para los carros.
Un alivio corto y caro
Según cálculos de la empresa de análisis energético S&P Global, una prohibición total entre octubre y diciembre obligaría a las refinerías a absorber 1.48 millones de barriles diarios de diésel que ya no saldrían del país. Para lograrlo tendrían que recortar casi 1.9 millones de barriles diarios de petróleo procesado, cerca del 12% de toda la capacidad de refinación de Estados Unidos, un nivel que no se veía desde la pandemia. El precio del diésel en el resto del mundo, mientras tanto, subiría considerablemente.
Qué tan probable es, y a qué hay que estar atento
Una prohibición total por 90 días parece muy poco probable, porque Wright, Burgum y buena parte de la industria petrolera se oponen, y la Casa Blanca ya desmintió el reporte. Una restricción parcial, con topes, cuotas o compromisos voluntarios de las refinerías, es la que más encaja con lo que han dicho Wright y Bessent. Y existe una posibilidad igual de real de que no salga ninguna medida formal y todo se quede en presión pública, tal como dijo el propio funcionario de la Casa Blanca que aseguró que no se ha tomado ninguna decisión.
Si algo sale, todo apunta a que sería temporal, de dos a tres meses.
Cuánto depende RD
En 2024, el 85.6% de los hidrocarburos que importó República Dominicana vino de Estados Unidos. Entre enero y mayo de 2025 esa proporción bajó a 70.5%, pero Estados Unidos sigue siendo, por lejos, el principal proveedor del país.
El gasoil, sumando su versión regular y la óptima, representa una quinta parte de toda la factura de importación de combustibles dominicana, según esos mismos datos. No hay cifras públicas sobre qué porción de ese gasoil sale específicamente de refinerías estadounidenses. Pero con una dependencia general de ese tamaño, cualquier alza en el precio del diésel estadounidense se sentiría rápido en la economía dominicana, aunque el combustible no llegue a escasear.
Lo que pagaría el consumidor dominicano
Esta semana, el galón de gasoil regular está en RD$270.80 y el óptimo en RD$306.10. El Estado ya subsidia RD$111.21 del regular y RD$117.21 del óptimo. Solo esta semana, el subsidio a todos los combustibles del país fue de RD$1,770.65 millones, y hace rato que el gobierno se pasó de lo que había contemplado para el año en subsidios.
Si el diésel se encarece afuera, el gobierno dominicano tendría que escoger entre subir todavía más ese subsidio, cosa que es prácticamente imposible, o trasladarle el aumento al consumidor.
De ahí para abajo el efecto se riega hacia el transporte de carga y de pasajeros, la agricultura, la construcción y la generación eléctrica que usa diésel, y todo eso termina empujando la inflación hacia arriba. El riesgo de que falte combustible es bajo si la medida termina siendo parcial o corta, aunque valdría la pena que las autoridades revisen cuántos días de inventario tiene el país como colchón.
No es solo un problema dominicano
México es de los países que más sufrirían de la región. Importa entre 220,000 y 288,000 barriles diarios de destilados estadounidenses, según distintas mediciones, y con eso cubre una parte importante de su consumo interno de diésel, que distintos análisis calculan entre un 30% y un 44%.
Chile tampoco se queda atrás. Importa más de 95,000 barriles diarios de diésel estadounidense, un volumen que cubre dos tercios de todo lo que el país consume, y el ministro de Economía chileno, Daniel Mas, ya adelantó que el gobierno tiene listo un plan de emergencia si la medida se hace realidad. Europa también estaría fea para la foto, porque sustituyó buena parte del diésel ruso por el estadounidense después de la invasión a Ucrania, y ahora volvería a depender de un proveedor incierto.
Qué falta por saberse
Todos hablan de que la medida, si llega, sería temporal. Pero hay que ir pensando qué pasaría si no lo es.