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Entendiendo: la verdad detrás de los combustibles

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Llénalo con 500 ahí… 

Hace unas semanas hicimos un especial sobre la Ley de Hidrocarburos y la formul-ita con la que se calcula el precio que pagamos por cada galón de los diferentes combustibles. Luego de que se habló tanto de la ley 112-00 y de que Abinader dijo que había que revisarla, varias personalidades –incluyendo a Ramón Alburquerque, quien era el presidente del Senado cuando se aprobó– dijeron que la ley no era el problema, que había que revisar los márgenes que se ganaban las bombas y demás distribuidores, además de otros impuestos que no estaban en la ley.

Es por eso que quisimos averiguar un poquito más sobre el negocio de los combustibles. Aparte de las preguntas que teníamos, también nuestros seguidores de Instagram nos enviaron otro viaje. Como no somos expertos, hablamos con la gente de la Sociedad de Empresas de Combustibles y Derivados (SEC) para que colaboren con El Brifin y nos ayuden con las preguntas. Su director ejecutivo, Jorge Esteva, se sentó con nosotros y esto fue lo que salió.

Primero, recuérdame la formulita

Tiene tres elementos:

  • El primero es el Precio de Paridad de Importación (PPI), que es el que sale directamente de lo que cueste comprar el petróleo fuera y traerlo al país. Eso es casi la mitad de lo que costará el galón finalmente.
  •  Luego vienen los impuestos. Cuando se creó la ley solo era uno, que ha ido subiendo y se revisa cada cierto tiempo. Después fueron metiendo más, y hoy en día los impuestos son el 40% del precio del galón.
  • El precio se termina de definir con la suma de los márgenes de comercialización, que son fijos en pesos, no en porcentaje. Eso quiere decir que aunque suba o baje, se van a ganar lo mismo. Esta ganancia de comercialización se la reparten entre las distribuidoras (los que venden al por mayor) e importadoras, los transportistas (que llevan la gasolina a las bombas, industrias y comercializadores), y los detallistas (las bombas y los comercializadores). Ahí es que entran las empresas de la SEC.

Para poner un ejemplo, la gasolina premium cuesta hoy 248 pesos por galón. De esos, el distribuidor se lleva unos 14 pesos, el transportista casi 6 pesos, y la bomba se queda con unos 22 pesos. Es decir, que está ahí casi el 17% del precio.

Por lo menos dime qué es la SEC

Ah sí, es la Sociedad de Empresas de Combustible y Derivados. Nació hace casi 10 años para defender e impulsar el sector de los hidrocarburos, y servirle de apoyo al gobierno. No todas las empresas de combustibles están ahí, pero sí algunas de las más conocidas, como Total, Sunix, Esso, Shell y otras. Entre ellas manejan casi 500 estaciones, y el 60% de la demanda total de combustibles al detalle del país.

OK, vamos al mambo 

Como los impuestos de los hidrocarburos son demasiado chulos para el gobierno, porque son difíciles de evadir, fáciles de cobrar y representan más de un 10% de las recaudaciones totales del Estado, hay gente que dice que hay que revisar el tercer elemento: los márgenes de comercialización. Por su parte, Jorge entiende que pudiera revisarse todo, pero que hay que saber que esos márgenes que te enseñamos más arriba han estado frizados por 6 o 7 años. Y que mientras tanto, han subido los salarios, los costos de operación y las bombas hay que ponerlas cada vez más bonitas y equipadas. Así que él entiende que cada vez los dueños de bombas ganan menos dinero, y a lo mejor por eso es que piden que se revisen todos los elementos de la fórmula.

Ok Jorge, ¿y las exenciones que les dan a algunas empresas? ¿Por ahí no se puede?

Es que muchas de esas empresas que tienen exenciones son generadoras de electricidad, así que como quiera tendrían que subir el precio de la luz si se les quitan esas exenciones. Hay otros sectores donde las exenciones se dan para desarrollar un sector, o proteger un sector, o porque responden a necesidades específicas. Y como ese producto al final va a parar en manos del dominicano, al final si le quitan esa ayuda a las empresas, entonces el producto les llegará más caro. El tema es mucho más complejo que decir «lléname el tanque». No es que haya una que otra exención que se pueda quitar, pero no todas son malas.

Y si solo una parte del combustible viene por la Refinería, ¿cómo se controla la calidad de lo que traen las importadoras privadas?

Hay toda una estructura de reguladores que se aseguran de que todo lo que entre al país cumpla con los estándares de calidad.

Y si se compra más barato, ¿por qué no se refleja eso en el precio?

Es que el precio del galón se fija semanal, pero el mercado internacional cambia hora por hora. Lo que pasa con eso es que hay un mecanismo para compensar que funciona más o menos así: cuando el precio internacional está bajito con respecto al PPI, se recupera lo que se perdió cuando estaba alto. Y viceversa.

¿Qué tan altos son esos márgenes de comercialización? ¿El que tiene una bomba se hace rico, o solo el rico puede poner una bomba?

Dice Jorge que poner una bomba de combustible sale entre 40 y 60 millones de pesos, principalmente porque al dominicano le gusta que tenga «to lo cacabele», o sea que definitivamente hay que tener el bolsillo saludable para montar una. Pero además hay costos de operación que no tienen otros países, donde uno mismo tiene que bajarse del carro y echarse su combustible.

¿Que si deja cuartos? Bueno, antes de la expansión de la red de combustibles a los niveles que está hoy, una estación bien ubicada dejaba su dinero porque los márgenes lo permitían.

Hoy en día hay estaciones por todos lados, así que en verdad debe dejar dinero, pero dice Jorge que no tanto como antes porque les toca repartirse la venta. Pero claro, también hay más vehículos y más gente cada año.

¿Y cómo es que se fijan los márgenes de comercialización?

Eso le toca a Industria y Comercio, que  se mantiene revisando esa estructura de costos constantemente, pero hace mucho que no cambian esos márgenes. No se han ajustado en todo este tiempo porque subir los precios tiene un costo político muy alto.

Si los márgenes son en montos fijos, ¿una bomba que esté en un sitio remoto, gana mucho menos?

El galón le sale al mismo precio, aunque el acarreo sea más costoso. Pero claro, una bomba que esté en un campo de Montecristi no va a vender igual que una en el centro de Santiago o Santo Domingo. Pero tampoco uno se puede llevar de lo que se venda en la bomba, hay que ver si ese detallista tiene un camioncito que reparte combustible por la región. El negocio es mucho más completo que solo la bomba.

Hay países donde las bombas que están más alejadas, por ejemplo, pueden tener un precio más alto. O cada quien pone su precio de acuerdo a sus costos. Ese es un modelo, pero aquí tenemos un modelo donde todo el mundo tiene el mismo precio, revisable cada semana.

Entonces, el precio del galón que se pone aquí, ¿es un precio tope?

El precio es la «recomendación» (así mismo entre comillas), pero el que quiera bajarlo para vender más o atraer más clientes, puede hacerlo. En la venta al por mayor se usa más ese tema de negociar los precios. Ahí se usa también la venta a crédito, pero cada estación tiene su propio modelo de negocios de acuerdo a su realidad.

¿Y por qué no normalizan el que cada uno ponga su precio?

Antes de instalar un modelo de libre competencia, hay que pensar en un marco que apoye ese modelo. No es solo la comercialización, porque también hay que pensar en los impuestos, que es casi la mitad de la estructura de costo. Además, una libre competencia podría ser fuñir a los más chiquitos, porque los grandes obviamente tendrán más fuerza para bajar precios.

¿Es verdad que nosotros pagamos la gasolina más cara que todo el mundo?

No, hay muchos otros países de la región que tienen los combustibles más altos que nosotros, y estructuras de impuestos más altas que RD. Igual con el GLP.

¿Qué esperan ustedes con la promesa de Luis de revisar la Ley?

Que no solo se revise la Ley 112-00. Hay muchos factores diferentes que afectan ese precio que se fija cada viernes. Hay impuestos que van para infraestructura, otros para deuda externa, otros para la renovación del parque vehicular. Hay que mirar todos los elementos, para que la revisión no quede coja. Lo que pasa es que probablemente el presidente habló de solo revisar la ley, porque no tenía tiempo en el discurso para mencionar todas las piezas del rompecabezas.

Unas preguntitas random…

¿Es verdad que la gasolina que pagamos, además de cara, es mala?

Eso de combustible «bueno o malo» es imposible, porque todos los productores, refinerías y comercializadoras internacionales tienen que cumplir ciertos estándares para poder vender. En el caso de RD, las especificaciones se parecen mucho a las de Centroamérica y otros países de la región. El que no cumpla, sale del mercado.

En el caso del octanaje, eso no es algo que se mide metiendo un dedo en un vaso. Se necesita un laboratorio especializado y certificado para medirlo. Aquí hay dos: uno en Aduanas, que allí se miden una serie de propiedades, aunque no necesariamente octanaje; y el otro en Refinería, que ese sí mide de todo.

Y cuando uno dice «yo echo en aquella bomba, porque me rinde más», ¿eso es cierto? ¿Hay marcas que rinden más que otras?

Eso es mucho de percepción. Puede ser que una semana hayas echado en una bomba y le diste suave al pedal, en paz con el mundo, y sin meterte en tapones. Obvio, te va a rendir más que la semana en que estabas con el pie caliente, probablemente harto del calor y saliendo a hora pico. El combustible cumple con las mismas especificaciones en todos lados, así que no es igual, es muy parecido. Además, el parque vehicular está seteado y configurado para ese tipo de combustibles.

Eso de que si la echas más al paso, si la echas por la noche y todo eso, también es percepción. Antes había una diferencia por la temperatura, por ejemplo, pero ya eso no existe con los tanques soterrados. Los dispensadores modernos están súper calibrados, así que eso de que te echan una cantidad y te cobran otra, también es prácticamente imposible.

Una última pregunta, un poco rara. ¿Por qué las mangueras son negras, si yo quiero ver lo que me están echando?

Eso se discutió en un momento, y hubo estaciones que pusieron una ventanita para que se vieran los colores de los combustibles. En la práctica, el tema del color tiene que ver con los materiales, que son resistentes a la abrasión y aguantan el fuete del día a día.

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